Capítulo Dieciséis

Los Choques Conscientes

La fábrica humana

El organismo humano es una fábrica—una fábrica de tres pisos que procesa tres tipos de alimento y produce sustancias de diferentes cualidades.

"El hombre toma tres clases de alimento. Cada una de ellas es el comienzo de una nueva octava."

Los tres alimentos son: - Alimento ordinario (comida y bebida) — entra por el piso inferior - Aire — entra por el piso medio - Impresiones — entran por el piso superior

Cada alimento comienza una octava que debe desarrollarse a través de transformaciones sucesivas. Pero las octavas tienen intervalos donde el desarrollo se detiene naturalmente—a menos que se proporcione un "choque adicional."

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Los intervalos y los choques

La Ley de Siete gobierna todos los procesos. En cada octava hay dos lugares donde la vibración naturalmente disminuye y el proceso tiende a detenerse o desviarse. En la escala musical, estos son los lugares donde no hay semitono: entre mi y fa, y entre si y do. Son "huecos" naturales en la progresión.

"Si en el momento necesario, es decir, en el momento cuando la octava dada pasa a través de un 'intervalo,' entra en ella un 'choque adicional' que corresponde en fuerza y carácter, se desarrollará más adelante sin impedimento a lo largo de la dirección original."

En el cosmos, estos intervalos son llenados por mecanismos específicos. En el Rayo de Creación, el intervalo entre los planetas y la Tierra es llenado por la vida orgánica. En el ser humano, los intervalos también requieren choques—pero algunos pueden ser provistos conscientemente.

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La octava del alimento ordinario

Para describir las transformaciones del alimento, Gurdjieff usa una escala de "hidrógenos"—sustancias cósmicas clasificadas por su densidad y vibración, donde números más altos indican sustancias más densas y menos refinadas.

El alimento ordinario entra como una sustancia densa. A través de la digestión se transforma en sustancias progresivamente más finas.

Pero esta transformación se detiene en cierto punto—el primer intervalo. No puede continuar por sí sola.

En ese momento, la segunda octava—la del aire—entra y proporciona el choque necesario. La entrada del aire permite que la octava del alimento continúe refinándose hasta producir sustancias muy finas. Pero entonces encuentra otro intervalo y se detiene nuevamente.

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La octava del aire

El aire también se desarrolla a través de transformaciones, pero también se detiene en un intervalo. La octava del aire no puede continuar sin un choque adicional.

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La octava de las impresiones

Las impresiones entran como el alimento más fino de los tres. Pero normalmente, esta octava no se desarrolla en absoluto. Las impresiones entran mecánicamente y permanecen sin transformar.

"Aunque las sustancias de este alimento-del-ser superior continúan entrando en ellos también hasta ahora, sin embargo entran, particularmente en los seres del tiempo presente, ya solo espontáneamente, completamente sin la participación de su intención cognoscitiva."

En el hombre dormido, las impresiones no se transforman. Se reciben pasivamente, se reacciona a ellas mecánicamente, y se pierden.

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El primer choque consciente

Aquí está la clave del trabajo:

"La primera necesidad es tener una impresión de mí mismo. Esto comienza con un choque cuando la pregunta '¿Quién soy yo?' surge. Por un instante hay una parada, un intervalo que permite que mi energía, mi atención, cambie de dirección."

El primer choque consciente es el recuerdo de sí en el momento de recibir impresiones.

Cuando las impresiones se reciben conscientemente—con atención dividida, con presencia—entonces pueden comenzar a desarrollarse y transformarse.

Este choque no solo inicia el desarrollo de la octava de impresiones. También proporciona el choque necesario para que la octava del aire continúe más allá de donde normalmente se detiene.

Salzmann—continuadora de la enseñanza de Gurdjieff—describe el proceso:

"Necesitamos 'recordarnos a nosotros mismos' para que nuestra esencia reciba impresiones. Solo en un estado consciente podemos ver la diferencia entre esencia y personalidad."

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La transformación de impresiones

"Para ser asimiladas y transformadas, las impresiones tienen que ser recibidas por la esencia. Esto requiere un esfuerzo consciente en el momento de la impresión. Y requiere un sentimiento definido, un sentimiento de amor por el ser, por estar presente."

"Debemos responder a las impresiones ya no desde el punto de vista de la personalidad sino desde el amor por estar presentes. Esto transformará toda nuestra manera de pensar y sentir."

El momento de recibir una impresión es el momento de volverse consciente:

"Si no hay nadie aquí en el momento en que una impresión es recibida, reacciono automáticamente, ciegamente, pasivamente, y me pierdo en la reacción. Rechazo la impresión de mí mismo tal como soy."

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El segundo choque consciente

Existe un segundo choque consciente, más difícil y más poderoso.

La octava del alimento, después de muchas transformaciones, produce sustancias muy finas. Pero está detenida en un intervalo final. Para que se complete la transformación y se produzca la sustancia más fina—se requiere otro choque.

Este segundo choque está relacionado con la transformación de las emociones negativas—con lo que Gurdjieff llama "sufrimiento intencional."

Cuando una emoción negativa surge y, en lugar de expresarla o suprimirla, se la observa conscientemente, se la contiene, se permite que su energía se transforme—esto proporciona el segundo choque.

La práctica de no expresar emociones negativas no es meramente ética o social. Es alquímica. La energía que normalmente se desperdicia en expresión mecánica se convierte en combustible para la transformación.

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Los tres pisos

"La octava cósmica 'Absoluto-luna' ha sido, de acuerdo con la ley de tres, dividida en tres octavas subordinadas. En estas tres octavas el cosmos es como el hombre; los mismos 'tres pisos,' los mismos tres choques."

El ser humano es un microcosmos. Los procesos que ocurren en el universo ocurren también en nosotros. Estudiando el hombre estudiamos el cosmos; estudiando el cosmos estudiamos el hombre.

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Los cuerpos superiores

Beelzebú—el narrador principal de los Relatos de Gurdjieff—explica que los tres alimentos sirven para la formación de diferentes cuerpos:

El alimento físico mantiene el cuerpo físico. El aire, transformado apropiadamente, puede contribuir al "segundo cuerpo"—el cuerpo Kesdjan o cuerpo astral del que hemos hablado antes. Las impresiones, conscientemente recibidas y transformadas, nutren el desarrollo del cuerpo superior—el cuerpo del Alma que puede sobrevivir a la muerte física.

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El conocimiento perdido

El hombre moderno ha olvidado que las impresiones son alimento. Ha olvidado que pueden ser transformadas. Ha olvidado que esta transformación es el propósito de su existencia.

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La práctica

"Es esencial recordar que ningún intento arbitrario de regular el alimento, en el sentido literal de la palabra, o la respiración puede llevar al fin deseado a menos que uno sepa exactamente lo que está haciendo y por qué, y qué clase de resultado dará."

No se trata de dietas especiales o técnicas respiratorias. El trabajo real está en las impresiones—en recibirlas conscientemente, en transformarlas a través del recuerdo de sí.