Las Dos Leyes Fundamentales
El andamiaje del universo
Todo el proceso Trogoautoegócrata—el intercambio cósmico de sustancias—funciona sobre la base de dos leyes fundamentales:
1. La Ley del Tres (Triamazikamno)
2. La Ley del Siete (Heptaparaparshinokh)
Estas dos leyes no son teorías ni metáforas. Son los mecanismos reales por los cuales todo surge, se mantiene y se transforma en el universo.
"El número de leyes fundamentales que gobiernan todos los procesos tanto en el mundo como en el hombre es muy pequeño," dice Ouspensky. "Diferentes combinaciones numéricas de unas pocas fuerzas elementales crean toda la aparente variedad de fenómenos."
Entender estas dos leyes es entender por qué las cosas son como son—y por qué el trabajo sobre sí mismo es tan difícil.
La Ley del Tres
La ciencia cósmica objetiva formula la Ley Sagrada Triamazikamno así:
"Un nuevo surgimiento a partir de lo previamente surgido a través del 'Harnel-miaznel,' cuyo proceso se actualiza así: lo superior se mezcla con lo inferior para actualizar lo medio y así se convierte en superior para lo inferior precedente, o inferior para lo superior subsiguiente."
Traducido: nada puede surgir de una sola fuerza. Ni siquiera de dos. Todo fenómeno—sin excepción—resulta de la acción simultánea de tres fuerzas:
- Primera fuerza: Afirmante, activa, positiva (Fuerza-plus)
- Segunda fuerza: Negante, resistente, pasiva (Fuerza-minus)
- Tercera fuerza: Reconciliante, neutralizante, equilibrante
Gurdjieff da múltiples nombres a estas fuerzas porque su función cambia según el contexto. Lo que es afirmante en una situación puede ser negante en otra. Lo importante es que siempre hay tres.
Los humanos, antes de que las consecuencias del Kundabuffer cristalizaran completamente, conocían estas fuerzas y las invocaban en oraciones:
> "Fuentes de Regocijos Divinos, revueltas y sufrimientos, Dirige tus acciones sobre nosotros."
> "Santo-Afirmante, Santo-Negante, Santo-Reconciliante, Transubstánciate en mí, Para mi Ser."
> "Santo Dios, Santo Firme, Santo Inmortal, Ten piedad de nosotros."
Salzmann lo formula para la práctica: "Todo lo que existe está constituido de tres fuerzas. Pueden representarse como el Padre, la fuerza activa; el Hijo, la fuerza pasiva; y el Espíritu Santo, la fuerza neutralizante."
En el hombre, continúa Salzmann, "es la mente la que se opone al cuerpo. La fuerza neutralizante es el deseo que los une, los conecta. Todo viene del deseo, de la voluntad. Donde las tres fuerzas están reunidas, Dios está. Donde nuestra atención está, Dios está."
Por qué no vemos la tercera fuerza
El problema principal con la Ley del Tres es que los humanos ordinariamente solo perciben dos fuerzas: acción y reacción, causa y efecto, sí y no.
La tercera fuerza permanece invisible.
Esto no es accidente. La tercera fuerza es más sutil—opera en un nivel que el pensamiento ordinario no alcanza. Solo en momentos de consciencia aumentada se hace visible.
Esta ceguera a la tercera fuerza explica por qué la gente cree que puede "hacer." Ven que quieren algo (primera fuerza) y que hay obstáculos (segunda fuerza), y asumen que con suficiente esfuerzo vencerán. No ven que sin la tercera fuerza apropiada, nada puede cambiar realmente.
El trabajo sobre sí mismo requiere aprender a percibir y eventualmente invocar la tercera fuerza.
La Ley del Siete
La segunda ley fundamental es más compleja. Gurdjieff la formula:
"La línea del flujo de fuerzas constantemente deflectándose según ley y uniéndose de nuevo en sus extremos."
Esta ley tiene siete deflexiones o "centros de gravedad." La distancia entre cada dos deflexiones se llama "Stopinder."
Lo crucial de esta ley es que describe la discontinuidad de los procesos.
La ciencia occidental asume que las vibraciones son continuas—que si algo comienza a moverse en cierta dirección, continuará en esa dirección hasta que una fuerza externa lo detenga. El conocimiento antiguo dice lo opuesto: las vibraciones son inherentemente discontinuas. En ciertos puntos, hay retardaciones naturales donde el proceso se desvía de su dirección original.
La escala musical como modelo
La mejor manera de entender esta ley es a través de la escala musical.
Entre Do y el siguiente Do (una octava), hay siete notas. Pero los intervalos entre ellas no son iguales:
- Entre Do-Re: intervalo completo
- Entre Re-Mi: intervalo completo
- Entre Mi-Fa: medio intervalo (retardación)
- Entre Fa-Sol: intervalo completo
- Entre Sol-La: intervalo completo
- Entre La-Si: intervalo completo
- Entre Si-Do: medio intervalo (retardación)
En los puntos Mi-Fa y Si-Do hay "semitonos ausentes"—lugares donde la vibración naturalmente se retarda y, sin un "shock adicional," se desvía de su dirección original.
Esta no es solo una peculiaridad de la música. Es una ley cósmica. La luz, el calor, las vibraciones químicas, magnéticas—todas están sujetas a la misma ley.
Por qué nada sale como planeamos
Esta ley explica algo que todos experimentamos: nada se desarrolla en línea recta.
"Esta ley explica por qué no hay líneas rectas en la naturaleza y también por qué no podemos ni pensar ni hacer, por qué todo con nosotros es pensado, por qué todo sucede con nosotros y sucede usualmente de manera opuesta a lo que queremos o esperamos."
Comienzas un proyecto con entusiasmo (Do). Avanzas con energía (Re, Mi). Pero entonces algo cambia. El trabajo se vuelve tedioso. La emoción se debilita. El pensamiento se vuelve mecánico, busca compromisos. Sin que lo notes, ya no vas hacia donde comenzaste—vas en otra dirección.
Esto es el intervalo Mi-Fa haciendo su trabajo.
Y si de alguna manera logras atravesar ese intervalo, eventualmente llegarás a otro (Si-Do) donde se requiere un shock aún más fuerte para completar la octava.
"Después de cierto período de actividad energética o emoción fuerte o comprensión correcta, viene una reacción. El trabajo se vuelve tedioso y cansador; entran en el sentimiento momentos de fatiga e indiferencia; en lugar de pensamiento correcto comienza una búsqueda de compromisos; supresión, evasión de problemas difíciles."
Los shocks conscientes
La ley no cambia. Los intervalos siempre estarán ahí. Pero es posible preparar "shocks adicionales" que permitan a la octava continuar en su dirección original.
En una octava ascendente, el primer intervalo (Mi-Fa) requiere un shock de cierta intensidad. El segundo intervalo (Si-Do) requiere un shock considerablemente más fuerte porque las vibraciones en ese punto tienen una frecuencia más alta.
En el Rayo de Creación, el intervalo entre Fa (planetas) y Mi (Tierra) es llenado por la vida orgánica—un "aparato especial" creado para recibir y transmitir las influencias planetarias.
En el trabajo sobre sí mismo, los shocks deben ser conscientes e intencionales. No pueden depender del accidente.
El Eneagrama
Gurdjieff unía estas dos leyes en un símbolo que llamaba el Eneagrama: un círculo dividido en nueve partes, con un triángulo interior conectando los puntos 3, 6 y 9, y una figura de seis puntos conectando los demás.
El triángulo representa la Ley del Tres.
La figura de seis puntos representa la Ley del Siete (con sus dos intervalos).
Juntos, muestran cómo todo proceso completo—toda octava—contiene tanto las siete etapas como los tres principios operando simultáneamente.
El Eneagrama, decía Gurdjieff, es un "símbolo universal" que "expresa la ley de siete en su unión con la ley de tres" y "provee un método de cognición de la naturaleza esencial de una cosa examinada en sí misma."
Aplicación práctica
¿Qué significa todo esto para el trabajo sobre sí mismo?
Primero: que sin entender estas leyes, cualquier esfuerzo está destinado a desviarse. Comenzarás queriendo despertar y terminarás durmiendo más profundamente—creyendo que estás despierto.
Segundo: que los "shocks" no pueden ser accidentales. Deben ser preparados conscientemente, en los puntos precisos donde la octava naturalmente se desviaría.
Tercero: que toda transformación real requiere las tres fuerzas. No basta querer (afirmante) ni resistir (negante). Hace falta algo más—la tercera fuerza, que a menudo viene de fuera, de una escuela, de una enseñanza, de alguien que ya completó el proceso.
Las dos leyes fundamentales son el marco dentro del cual opera el universo—y dentro del cual debemos operar si queremos cambiar algo real.